Defender la industria «made in Europe» no es un simple eslogan, es una lucha. Mitjavila lo ha entendido perfectamente: más del 60 % de su producción se lleva a cabo en Francia, y el resto se distribuye entre España y Portugal a través de una red de 10 unidades de producción especializadas. Esta decisión estratégica va a contracorriente de la ola de deslocalizaciones que ha afectado duramente a Francia desde la década de 1970. De hecho, la industria francesa perdió cerca de 1,9 millones de puestos de trabajo entre 1980 y 2007 (aproximadamente el 36 % de la plantilla), mientras que la participación de la industria en el PIB cayó del 35 % a menos del 20 %
A diferencia de muchos de sus competidores, que apuestan por la subcontratación a larga distancia, Mitjavila se basa en un modelo integrado. El grupo diseña sus productos a través de su propia oficina de estudios y fabrica internamente la mayor parte de los componentes, controlando así toda la cadena de valor. Nuestras fábricas se encuentran en los Altos Pirineos, en Francia; en Llers, en España; y en varias otras unidades en Occitania, Cataluña, cerca de Madrid y en Portugal. Estas garantizan una producción de proximidad a escala europea. Esta implantación local garantiza la capacidad de respuesta, la calidad y el arraigo territorial, mientras que otros prefieren externalizar al otro lado del mundo, a costa de una mayor dependencia de las importaciones.
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Provincia de Girona, en España

Altos Pirineos, en Francia
Diseño en Francia: el punto fuerte del departamento de I+D de Mitjavila
Mitjavila diseña todos sus productos en su departamento de Investigación y Desarrollo, con sede en Rivesaltes, Francia. Esta implantación local permite controlar íntegramente la fase de diseño: desarrollo de perfiles de aluminio, modelización CAD, creación de prototipos, ensayos mecánicos y optimización de soluciones técnicas. Al mantener esta competencia estratégica en el territorio, Mitjavila garantiza una innovación continua, una capacidad de respuesta inmediata y una perfecta coherencia entre el diseño y la fabricación. Esta decisión refuerza no solo la calidad y la fiabilidad de los productos, sino también el arraigo industrial francés del grupo.
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¿Dónde se fabrican nuestros productos?
La distribución geográfica de la producción de Mitjavila para el año 2024-2025 pone de manifiesto el arraigo industrial del grupo en el sur de Europa. Se observa una fuerte concentración de la fabricación en Francia, especialmente en el caso de los toldos enrollables (85 %), las pérgolas lona (67 %), las pérgolas bioclimáticas (60 %) y el conjunto de pérgolas y tejadillos solares, fabricados al 100 % en territorio francés. España ocupa un lugar importante en determinados segmentos, como los toldos tradicionales (72 %) y una parte de las pérgolas, mientras que Portugal destaca en los toldos. Esta distribución pone de manifiesto un modelo industrial integrado, equilibrado y controlado, capaz de combinar proximidad, calidad y soberanía de producción.


Más producción local = empleo y valor añadido en nuestras regiones
Mitjavila contribuye a la creación de empleo industrial cualificado en sus fábricas francesas y, de forma indirecta, entre sus proveedores y socios. Producir a nivel local también significa crear valor añadido cerca de nosotros, en lugar de importarlo. Los ingresos generados por la producción (salarios, inversiones, impuestos) permanecen en Francia y en Europa, en lugar de destinarse a impulsar el crecimiento de nuestros competidores en el extranjero. Se trata de un círculo virtuoso para los territorios: más fábricas significan más empleos de calidad y una mayor redistribución de la riqueza a nivel local.

Reparabilidad y reciclabilidad: un compromiso industrial con el medio ambiente
Conciliar la industria local con la transición ecológica es un imperativo del siglo XXI. Mitjavila integra este enfoque en el núcleo de su modelo, apostando por la sostenibilidad de sus productos. El grupo diseña sus toldos, pérgolas y otras estructuras de aluminio con una perspectiva a largo plazo, alejándose de la lógica del «todo desechable». El objetivo es prolongar la vida útil de los toldos y las pérgolas, evitar sustituciones prematuras y reducir los residuos. Esta lucha contra la obsolescencia programada no solo beneficia al cliente, sino también al planeta.
Mitjavila da prioridad a los materiales reciclables y con baja huella de carbono, entre los que destaca el aluminio, 100 % reciclable infinitamente y pilar natural de la economía circular. Sobre todo, su reciclaje solo requiere el 5 % de la energía necesaria para producir aluminio primario (recyclagealuminium.fr). A esto se suma un compromiso concreto: Mitjavila recicla directamente en sus propias fábricas todos sus residuos de producción. Los residuos de extrusión, las piezas no conformes y el serrín de aluminio se recogen, se refundan o se reintegran en los flujos de fabricación, creando así un auténtico circuito cerrado. Este control del reciclaje interno reduce drásticamente los residuos y disminuye la huella de carbono de la producción, lo que garantiza una gestión responsable de los recursos desde el momento en que salen de las líneas de fabricación.


Reducir las distancias de transporte
Lo mismo ocurre con la logística: fabricar en Europa supone reducir las distancias de transporte de las mercancías. Menos kilómetros recorridos por contenedor o camión se traducen en menos emisiones de CO₂ relacionadas con el transporte. La importación masiva de productos acaba teniendo un gran impacto en el clima. Al relocalizar la fabricación lo más cerca posible del consumidor final, Mitjavila mata dos pájaros de un tiro: contribuye a la descarbonización del sector (menos transporte, una producción más sostenible) y, al mismo tiempo, estimula el empleo local.


Reindustrializar para un futuro sostenible y duradero
La apuesta decidida de Mitjavila se inscribe en un movimiento más amplio de reindustrialización útil y sostenible del territorio. Tras décadas de retroceso, se vislumbran los primeros indicios de un renacimiento industrial en Francia: el proceso de desindustrialización se frenó a mediados de la década de 2010 y parece haberse iniciado una dinámica de reindustrialización. Los indicadores recientes son alentadores: en 2022 se crearon 108 000 puestos de trabajo industriales adicionales en Francia (entreprises.gouv.fr). Este renacimiento sigue siendo frágil, pero demuestra que es posible volver a producir en nuestro país, siempre que nos dotemos de los medios necesarios.
Mitjavila aporta la prueba concreta de que la reindustrialización en Europa no es ni una utopía ni un capricho nostálgico, sino un proyecto realista con futuro. Al combinar el rendimiento económico (calidad y competitividad de sus productos), el impacto social positivo (empleo local, formación, innovación) y la responsabilidad medioambiental (productos sostenibles, reciclables y con baja huella de carbono), la empresa traza el camino hacia una industria responsable y soberana. Este compromiso proactivo es un llamamiento a todos los sectores: relocalizar la producción no es «dar marcha atrás», sino, por el contrario, invertir en un modelo de futuro.
Al defender el valor del modelo industrial europeo integrado frente a las importaciones masivas de la competencia, Mitjavila se erige como actor de la reindustrialización. Esta lucha la libra en pro de una economía más sólida, de empleos duraderos e indelegables, y de un planeta mejor protegido.
Morgan DENNINGER
Director Técnico
